Instalaciones fotovoltaicas en Navarra
La energía solar se ha convertido en una de las mejores formas de reducir la dependencia de la red eléctrica y protegerse frente a las continuas subidas del precio de la luz.
Pero para que una instalación fotovoltaica realmente merezca la pena, no basta con colocar placas en un tejado. La clave está en diseñar un sistema adaptado a cómo consumes energía en tu vivienda o empresa.
En Elomendi Renovables llevamos más de 20 años trabajando en el sector eléctrico y renovable, diseñando instalaciones fotovoltaicas pensadas para generar ahorro real desde el primer día.
Analizamos cada caso de forma personalizada:
- Hábitos de consumo
- Orientación y espacio disponible
- Potencia instalada
- Posibilidad de incorporar baterías, aerotermia o cargador para coche eléctrico
El objetivo es claro: que la instalación tenga sentido hoy… y siga teniéndolo dentro de unos años.
Instalaciones fotovoltaicas adaptadas a cada proyecto
No todas las instalaciones solares son iguales. Una vivienda no consume igual que una empresa, ni tiene las mismas necesidades una vivienda habitual que una segunda residencia. Por eso diseñamos soluciones adaptadas a cada entorno:
- Viviendas unifamiliares
- Empresas y naves industriales
- Pérgolas solares para jardines y terrazas
- Instalaciones preparadas para baterías y sistemas de respaldo
Más allá del lugar donde se instalen las placas, lo realmente importante es cómo se dimensiona y optimiza el conjunto para aprovechar al máximo la producción solar.
Por eso, antes de cada proyecto realizamos un estudio técnico para valorar producción estimada, ahorro, amortización y posibilidades de ampliación en un futuro.
¿Cuánto puedes ahorrar con una instalación fotovoltaica?
Depende del tipo de consumo, de los hábitos energéticos y del tipo de instalación, pero en muchos casos hablamos de reducciones importantes en la factura de la luz.
Además, cuando la instalación se combina con aerotermia, baterías o cargadores para coches eléctricos, el aprovechamiento energético aumenta todavía más.
Por eso, en Elomendi Renovables no planteamos instalaciones de copia pega, sino sistemas preparados para evolucionar contigo.
El precio de una instalación fotovoltaica puede variar bastante en función de cada caso, ya que depende de varios factores como el tamaño de la instalación, la calidad de los equipos, si se incluyen baterías, la capacidad de esas baterías o incluso si se quiere añadir sistema de respaldo tipo modo isla.
Para que te hagas una idea, en una vivienda particular, una instalación completa suele moverse aproximadamente entre los 7.000 y los 15.000 euros, dependiendo de todas estas variables.
Dicho esto, hoy en día con una inversión en torno a los 7.000 euros ya se puede tener una instalación fotovoltaica bien dimensionada y funcional para una vivienda, que permita empezar a ahorrar desde el primer momento.
Lo importante es calcular y adaptar bien la instalación a tu consumo real, para no sobredimensionar ni quedarse corto.
Si quieres, podemos hacer un estudio de tu caso revisando tu consumo y tu vivienda, y prepararte una propuesta totalmente adaptada para que veas exactamente qué necesitas y cuánto podrías ahorrar.
El ahorro con una instalación fotovoltaica depende principalmente de tu consumo eléctrico, de cómo uses la energía a lo largo del día y del tamaño de la instalación que se instale.
En una vivienda habitual, lo más normal es conseguir ahorros de entre un 40% y un 70% en la factura de la luz, aunque en algunos casos puede ser incluso mayor si se aprovecha bien la energía generada.
La clave está en consumir la energía cuando se está produciendo, es decir, durante las horas de sol, y en complementar eso con sistemas como baterías o la compensación de excedentes para aprovechar al máximo la instalación.
Además, este ahorro puede aumentar todavía más si combinas la instalación con otros sistemas eléctricos eficientes, como un cargador para coche eléctrico o aerotermia, ya que puedes utilizar tu propia energía para cubrir consumos importantes de la vivienda.
En nuestro caso, además de instalaciones fotovoltaicas, también realizamos este tipo de soluciones, por lo que podemos plantear un sistema conjunto optimizado para reducir al máximo tu factura energética.
Las ayudas para instalaciones fotovoltaicas dependen del momento, de la comunidad autónoma, del ayuntamiento y del tipo de instalación. No siempre hay una convocatoria abierta, y las condiciones pueden cambiar.
En algunos casos pueden existir subvenciones autonómicas, bonificaciones municipales o deducciones fiscales que ayuden a reducir el coste final de la instalación. Por ejemplo, puede haber deducciones en el IRPF o bonificaciones en impuestos municipales, siempre que se cumplan los requisitos establecidos.
Por eso no podemos dar una respuesta cerrada sin revisar el caso concreto. Una ayuda puede estar disponible en un momento determinado, agotarse o aplicarse solo a ciertos tipos de instalación.
Cuando estudiamos una instalación fotovoltaica, también informamos sobre qué ayudas, bonificaciones o deducciones podrían aplicarse en cada caso.
Si quieres, podemos valorar tu situación y orientarte sobre las opciones disponibles para tu vivienda, comunidad o empresa.
Por eso, lo más recomendable es revisar cada caso de forma individual.
Cuando uno de nuestros técnicos realice el estudio de la instalación, te podrá informar con total exactitud de las ayudas vigentes en ese momento y de cuáles podrías aplicar.
Si quieres, podemos revisarlo contigo y ver exactamente qué opciones tienes ahora mismo en tu caso.
Sí, disponemos de distintas modalidades de financiación que te permiten fraccionar el pago de la instalación hasta 6 meses sin coste adicional, de manera gratuita.
Y si necesitas un plazo mayor, también contamos con otras opciones de financiación adaptadas a distintas necesidades, para que puedas ajustar el pago de la forma más cómoda para ti.
En cualquier caso, te informaremos de todas las alternativas disponibles cuando te hagamos el presupuesto.
El montaje de una instalación fotovoltaica suele ser bastante rápido una vez está todo preparado.
En la mayoría de viviendas, la instalación física se realiza normalmente en 1 o 2 días, dependiendo del tamaño del sistema, del tipo de tejado o cubierta y de la complejidad del trabajo.
Eso sí, antes del montaje hay una fase previa de estudio, planificación, revisión técnica, preparación de materiales y posibles gestiones administrativas. Esa parte puede llevar algunos días más.
En términos generales, desde que se acepta el presupuesto hasta que la instalación queda realizada, el plazo puede variar según la carga de trabajo, la disponibilidad de materiales, la climatología y las características de cada vivienda.
Lo más recomendable es revisar cada caso de forma individual. Así podremos darte una previsión más realista de los tiempos antes de planificar la instalación.
Las baterías sirven para almacenar parte de la energía que producen las placas durante el día y utilizarla más tarde, por ejemplo por la noche o en momentos en los que hay menos producción solar.
Pueden ser interesantes en viviendas con consumos elevados, familias que pasan muchas horas fuera durante el día, instalaciones donde se quiere aprovechar más la energía propia o casos en los que se busca más independencia energética.
Aun así, no siempre son necesarias desde el primer momento. En muchos casos se empieza con una instalación fotovoltaica sin batería y se valora añadirla más adelante, cuando se conoce mejor el consumo real de la vivienda.
Lo importante es estudiar cada caso. Una batería puede ser muy útil en algunas viviendas, pero en otras puede no compensar tanto. Por eso conviene analizar consumo, horarios y objetivos antes de decidir.
Los paneles solares no necesitan un sol intenso para generar electricidad. También aprovechan la luz que hay en días nublados o con cielo cubierto, aunque la producción será menor que en un día despejado.
Por eso es importante dimensionar bien la instalación y elegir componentes adecuados. La calidad de los paneles, del inversor y del resto de equipos influye en el rendimiento, especialmente cuando las condiciones no son ideales.
También hay que tener en cuenta que la producción cambia a lo largo del año. En verano suele haber más horas de sol y mayor producción, mientras que en invierno la instalación puede producir menos.
En Elomendi Renovables diseñamos cada instalación teniendo en cuenta el consumo de la vivienda y las condiciones reales del lugar, para que funcione de forma equilibrada durante todo el año.
Por la noche los paneles solares no producen energía, ya que no hay radiación solar. En ese momento, la vivienda sigue consumiendo electricidad de forma normal, pero ese consumo se cubre de dos formas, dependiendo del tipo de instalación que tengas:
- Si no tienes baterías, la energía que necesitas durante la noche se toma directamente de la red eléctrica, igual que cualquier vivienda, aunque normalmente la factura se reduce gracias al ahorro generado durante el día y la compensación de excedentes.
- Si la instalación incluye baterías, la energía que se ha generado durante el día y no se ha consumido se almacena, y se puede utilizar por la noche, lo que permite aumentar todavía más el nivel de autoconsumo y reducir la dependencia de la red.
En cualquier caso, el objetivo de una instalación fotovoltaica bien dimensionada es precisamente equilibrar la producción durante el día con el consumo total de la vivienda.
En la práctica, para la mayoría de viviendas hablamos de compensación de excedentes. Es decir, la comercializadora descuenta una parte de esa energía sobrante en la factura.
Conviene tener claro que la energía sobrante normalmente se compensa a un valor más bajo que el precio al que compras la electricidad de la red. Por eso, la energía más rentable suele ser la que consumes directamente en tu vivienda cuando las placas están produciendo.
Aquí es donde tiene mucho sentido ajustar los consumos a las horas de sol o combinar la instalación con otros sistemas, como baterías, un cargador para coche eléctrico o aerotermia. Así puedes aprovechar mejor la energía que produces.
Lo importante no es solo producir energía, sino utilizarla bien. Si quieres, podemos estudiar tu caso y ver cómo plantear una instalación fotovoltaica que aproveche al máximo tu consumo real.
Lo habitual no es que dejen de funcionar de golpe. Con el paso de los años pueden ir perdiendo algo de rendimiento, es decir, producir un poco menos de energía que al principio, pero seguir funcionando correctamente.
Además de los paneles, una instalación fotovoltaica tiene otros componentes, como el inversor, que puede tener una vida útil menor y podría necesitar sustitución antes que las placas.
Por eso es importante elegir buenos materiales y hacer una instalación bien planteada desde el principio. La calidad de los equipos, el montaje y el mantenimiento influyen mucho en el rendimiento y la durabilidad a largo plazo.
Si quieres, podemos revisar tu caso y plantearte una instalación fotovoltaica pensada para funcionar de forma fiable durante muchos años.
De forma orientativa, una batería solar puede durar entre 10 y 15 años, aunque depende del tipo de batería, la calidad del equipo, la configuración de la instalación y el uso que se haga de ella.
No es lo mismo una batería que se carga y descarga de forma intensa todos los días que otra que se utiliza de manera más moderada o como apoyo puntual. Los ciclos de carga y descarga influyen directamente en su envejecimiento.
Las baterías actuales incorporan sistemas de gestión que ayudan a optimizar su funcionamiento y protegerlas, pero aun así conviene dimensionarlas correctamente desde el principio.
Por eso, antes de instalar baterías, es importante estudiar el consumo de la vivienda y los horarios de uso. Así se puede valorar si realmente compensan y qué capacidad sería la más adecuada.
En los paneles solares, el mantenimiento suele centrarse en revisar su estado, comprobar que no haya daños visibles y valorar si necesitan limpieza. La suciedad acumulada, hojas, polvo o excrementos de aves pueden reducir la producción.
También es importante revisar otros elementos de la instalación, como el inversor, las protecciones eléctricas y, si existen, las baterías. Estos componentes gestionan la energía y conviene comprobar que trabajan correctamente.
El mantenimiento ayuda a detectar pequeñas incidencias antes de que se conviertan en averías y permite asegurarse de que la instalación sigue produciendo como debería.
En Elomendi Renovables ofrecemos servicio de mantenimiento para instalaciones fotovoltaicas, con revisiones periódicas para comprobar el estado del sistema y ayudar a mantener su eficiencia a lo largo del tiempo.
En la mayoría de los casos sí, pero no en todos los casos de la misma forma ni con el mismo rendimiento.
Antes de plantear una instalación, conviene revisar el tipo de cubierta, su estado, la orientación, la inclinación disponible y si hay sombras de árboles, edificios, chimeneas u otros elementos.
Los tejados con buena orientación, poca sombra y espacio suficiente lógicamente ofrecen mejor producción.
Aun así, también se pueden estudiar otras soluciones cuando el tejado no es ideal, como estructuras en cubierta plana, instalaciones sobre pérgolas o ubicaciones alternativas dentro de la vivienda o empresa.
En principio sí, una instalación fotovoltaica se puede ampliar en la mayoría de casos, pero es importante tener en cuenta el estado y la configuración inicial del sistema.
En nuestro caso, este tipo de ampliaciones las realizamos únicamente en instalaciones que hemos ejecutado nosotros, ya que conocemos exactamente cómo está dimensionado el sistema, qué materiales se han utilizado y cómo está configurado el inversor. Esto es clave para garantizar que la ampliación sea segura y eficiente.
Cuando se plantea una ampliación, normalmente se revisa el consumo actual de la vivienda o empresa, la capacidad del inversor existente y el espacio disponible en cubierta, para ver si es viable aumentar la potencia instalada o incorporar baterías adicionales.
Sí, realizamos instalaciones fotovoltaicas también en empresas, naves industriales y todo tipo de instalaciones profesionales.
En estos casos, el enfoque suele ser diferente al de una vivienda, ya que normalmente hay un consumo más elevado y más constante durante el día, lo que permite aprovechar muy bien la energía solar y mejorar de forma notable la rentabilidad de la instalación.
Además, en entornos empresariales es habitual combinar la fotovoltaica con otros sistemas como cargadores para flotas de vehículos eléctricos, baterías y soluciones de eficiencia energética, con el objetivo de reducir costes operativos.
Si quieres, podemos estudiar el consumo de tu empresa y diseñarte una propuesta adaptada a tus necesidades reales, tanto en términos de ahorro como de retorno de la inversión.
Sí, perfectamente. Una instalación fotovoltaica puede alimentar directamente el consumo del hogar y, al mismo tiempo, suministrar energía al cargador del coche eléctrico, aprovechando así la energía solar generada durante el día.
La forma más habitual de hacerlo es mediante el uso de excedentes solares: es decir, la energía que las placas producen y que en ese momento no se está consumiendo en la vivienda se destina a la carga del vehículo. Esto permite reducir al máximo el coste de recarga.
Además, si la instalación está bien dimensionada, el coche puede cargarse en gran parte con energía solar, especialmente en horas de máxima producción.
En Elomendi Renovables realizamos tanto instalaciones fotovoltaicas como cargadores de coche eléctrico, lo que nos permite diseñar sistemas integrados para que ambas soluciones funcionen de forma coordinada y se aproveche al máximo la energía producida.
Si quieres, podemos estudiar tu caso y ver cómo optimizar la carga de tu vehículo con energía solar en tu vivienda o empresa.
El espacio necesario para una instalación fotovoltaica depende principalmente del consumo energético de la vivienda o empresa y del tamaño del sistema que se quiera instalar.
Como referencia general, en una vivienda habitual suele ser necesario disponer de entre 15 y 30 m² de superficie útil en cubierta para una instalación estándar, aunque este dato puede variar bastante según la potencia que se necesite.
No siempre hace falta un tejado muy grande, ya que hoy en día los paneles solares tienen mayor eficiencia y permiten generar bastante energía en menos espacio que hace unos años.
Pero también es muy importante la orientación del tejado y la ausencia de sombras, no solo los metros disponibles.
Más que hablar del número de placas, lo importante es definir la potencia que necesitas instalar en función de tu consumo eléctrico.
Cada vivienda o empresa tiene un perfil de consumo diferente, por lo que la instalación se dimensiona en kilovatios (kW), no en número de paneles. A partir de ahí, el número de placas se calcula en función de la potencia de cada panel y del espacio disponible.
Para que te hagas una idea, en una vivienda media suele ser habitual instalar entre 3 y 6 kW de potencia, lo que puede traducirse aproximadamente en unas 8 a 14 placas, aunque esto puede variar bastante según el caso.
Lo realmente importante es ajustar bien la instalación a tu consumo real, para evitar quedarte corto o sobredimensionar el sistema.
El tiempo de amortización de una instalación fotovoltaica depende principalmente de tres factores: el consumo eléctrico que tengas, el coste de la instalación y cómo aproveches la energía que produces.
En una vivienda habitual, lo más normal es que la amortización se sitúe aproximadamente entre los 4 y los 7 años, aunque puede variar en función de cada caso.
Cuanto mayor sea el autoconsumo, es decir, cuanto más aproveches la energía que generas durante el día, más rápido recuperarás la inversión. Por eso es tan importante dimensionar bien la instalación y, en algunos casos, combinarla con sistemas como cargadores de coche eléctrico o aerotermia para aumentar ese aprovechamiento.
También influyen factores como posibles ayudas, bonificaciones o la evolución del precio de la electricidad, que pueden acortar ese plazo.
Si se va la luz, una instalación fotovoltaica estándar también deja de funcionar aunque haya sol.
Esto ocurre por motivos de seguridad, ya que el sistema se desconecta automáticamente para evitar que se inyecte energía a la red mientras hay técnicos trabajando en ella.
Ahora bien, existe la posibilidad de seguir teniendo suministro en caso de corte si la instalación incluye baterías y un sistema específico de respaldo, lo que se conoce como modo isla o sistema backup.
En ese caso, la vivienda puede seguir funcionando de forma independiente durante el apagón, alimentándose de la energía almacenada en las baterías y, si hay sol, de la producción de las propias placas.
Este tipo de solución es especialmente interesante para quienes buscan mayor independencia energética o quieren cubrirse ante posibles cortes de suministro.
Sí, una instalación fotovoltaica funciona también en invierno sin problema.
Los paneles solares generan energía siempre que haya luz, no solo con sol directo, por lo que siguen produciendo incluso en días nublados o con menos horas de sol.
Es cierto que en invierno la producción es menor que en verano, principalmente porque hay menos horas de luz y el sol está más bajo, pero la instalación sigue siendo totalmente operativa.
De hecho, las bajas temperaturas pueden favorecer el rendimiento de los paneles, ya que trabajan de forma más eficiente en frío que con calor extremo.
Por eso, una instalación bien dimensionada está pensada para cubrir el consumo a lo largo de todo el año, teniendo en cuenta estas variaciones estacionales.
Sí, ofrecemos servicio técnico propio para todas las instalaciones que realizamos.
Esto significa que no solo realizamos la instalación, sino que también damos soporte en caso de cualquier incidencia, revisión o necesidad de ajuste del equipo a lo largo del tiempo.
Además, al trabajar directamente con los sistemas que instalamos, conocemos perfectamente cada configuración, lo que nos permite diagnosticar y resolver cualquier problema de forma más rápida y eficiente.
En muchos casos, incluso podemos realizar una primera revisión o diagnóstico de forma remota antes de desplazar un técnico, lo que agiliza bastante la solución.
Los plazos dependen del tipo de solicitud.
Si se trata de una visita para elaborar un presupuesto o revisar una instalación, normalmente acudimos en un plazo aproximado de 24 horas, para poder valorar el caso y darte una solución lo antes posible.
En cuanto a las instalaciones, una vez aceptado el presupuesto, lo habitual es realizar el montaje en un plazo de 4 semanas, dependiendo de la carga de trabajo y la disponibilidad de agenda.
Y en el caso de incidencias o servicio técnico, también damos prioridad a este tipo de avisos, organizando la asistencia lo más rápido posible según la urgencia del caso.
Trabajamos principalmente en Navarra, pero también nos desplazamos a zonas cercanas como La Rioja, Aragón y el País Vasco en función del tipo de instalación y del proyecto.
Nuestro servicio técnico atiende únicamente incidencias de instalaciones realizadas por nosotros.
Si la instalación es nuestra, lo gestionamos directamente para darte una solución lo antes posible.


