Cuando alguien se está planteando hacer una instalación fotovoltaica, casi siempre aparece la misma pregunta: “¿Cuántas placas necesito?”.
Y la respuesta corta es: depende.
Dimensionar bien una instalación fotovoltaica no consiste en poner muchas placas “por si acaso”, sino en diseñar un sistema que encaje con tu consumo real, tu forma de usar la energía y el tipo de inmueble que tienes.
Solo así se consigue que la inversión sea rentable y eficiente desde el primer día.

El consumo eléctrico
El primer paso para dimensionar una instalación fotovoltaica es entender cómo se consume la energía.
No basta con conocer el consumo anual total; es fundamental analizar los hábitos diarios. No consume igual una vivienda en la que sus habitantes pasan la mayor parte del día fuera que otra con teletrabajo, ni una empresa con maquinaria activa que una comunidad de vecinos con picos puntuales en ascensores y zonas comunes.
En Elomendi Renovables hacemos un estudio para identificar patrones de consumo, picos de demanda y posibles cambios futuros, como la instalación de un cargador de coche eléctrico o un sistema de aerotermia.
Este análisis previo es la base para que la instalación se ajuste a la realidad y no se quede corta… ni sobredimensionada.
La importancia de la ubicación y el sol disponible
España ofrece condiciones muy favorables para el autoconsumo, pero no todos los tejados producen igual.
La orientación de la cubierta, su inclinación, la zona geográfica y la presencia de sombras influyen directamente en la energía que pueden generar las placas solares.
Un buen estudio tiene en cuenta árboles cercanos, edificios colindantes o elementos de la propia cubierta que puedan generar sombras en determinadas horas del día.
Corregir o minimizar estos factores permite aprovechar mejor cada panel instalado y mejorar el rendimiento global de la instalación a lo largo del año.

Elección de los paneles solares
Una vez conocido el consumo y las condiciones del emplazamiento, se define la potencia óptima de la instalación fotovoltaica.
El objetivo no suele ser cubrir el 100 % del consumo anual, sino producir la mayor cantidad de energía posible en las horas en las que realmente se consume electricidad.
Este enfoque permite maximizar el autoconsumo directo, reducir la energía que se vierte a la red y conseguir un ahorro real en la factura.
En viviendas y empresas, una potencia bien ajustada marca la diferencia entre una instalación eficiente y otra que tarda demasiado en amortizarse.
El tipo de panel solar influye tanto en la producción como en el espacio necesario. Hoy en día existen placas de alta eficiencia que permiten generar más energía ocupando menos superficie, algo especialmente importante en cubiertas limitadas o en comunidades de vecinos.
La elección del panel adecuado depende del espacio disponible, del presupuesto y de los objetivos del cliente. Apostar por paneles de calidad garantiza una producción estable durante décadas y reduce problemas de rendimiento a largo plazo.

El inversor, el cerebro del sistema
El inversor es el encargado de transformar la energía generada por las placas en electricidad utilizable. Por eso se le suele llamar el “cerebro” de la instalación. Un inversor mal dimensionado puede limitar la producción, generar fallos o acortar la vida útil del sistema.
Elegir un inversor adecuado implica tener en cuenta la potencia instalada, el tipo de consumo y la posible ampliación futura de la instalación. Una buena elección asegura estabilidad, eficiencia y tranquilidad durante años.

Baterías: cuándo tiene sentido incorporarlas
Las baterías permiten almacenar el excedente de energía solar para utilizarlo cuando ya no hay sol. Esto aumenta la autosuficiencia energética y reduce todavía más la dependencia de la red eléctrica.
No siempre son necesarias, pero en hogares con consumo nocturno elevado, empresas con horarios amplios o instalaciones con cargadores de coche eléctrico, pueden marcar una gran diferencia. 💡
Si quieres profundizar en este punto, te recomendamos leer nuestro artículo sobre baterías para autoconsumo

Dimensionar bien una instalación fotovoltaica es clave para que la inversión tenga sentido económico.
Una instalación ajustada al consumo permite ahorrar desde el primer mes y alcanzar una amortización razonable sin sorpresas.
Además, conviene pensar a medio y largo plazo: futuros aumentos de consumo, electrificación de la climatización o movilidad eléctrica pueden influir en el diseño inicial. Anticiparse a estos cambios evita tener que rehacer la instalación en pocos años.
En Elomendi Renovables no trabajamos con soluciones estándar ni “packs cerrados”. Cada instalación fotovoltaica se diseña a medida, teniendo en cuenta el consumo, el tipo de inmueble y los objetivos del cliente.
Porque dimensionar bien no es solo una cuestión técnica, es la base para que el autoconsumo funcione de verdad.